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En otra nueva entrega semanal de nuestra sección de “Conoce nuestras especies…” os queremos presentar a uno de nuestros visitantes otoñales, Luscinia svecica o, comúnmente llamado, ruiseñor pechiazul.

Información sobre Luscinia svecica:

Longitud: 14 cm.

Envergadura: 20-22.5 cm.

Identificación: paseriforme de figura rechoncha, cola larga y pico fino, con un plumaje en el que destaca su pechera manchada de azul, que en los machos adultos queda perfilada por una fina franja negra, rodeada a su vez por una más ancha banda anaranjada. Además, los machos poseen unas bigoteras teñidas de azul. La coloración de las hembras resulta menos llamativa. Suelen lucir poco azul en el pecho, a menudo tienen la garganta de color blanco crema, y la banda naranja del pecho está desdibujada. No obstante, las hembras de más edad pueden presentar una coloración similar a los machos. Ambos sexos poseen una distintiva línea blanca sobre el ojo y exhiben un dorso pardo-grisáceo. La cola, anaranjada en su mitad basal, está coloreada de negro o pardo muy oscuro en la parte exterior. Los volantones son pardos y moteados, como los juveniles de petirrojo y ruiseñor común. Sin embargo, los pechiazules juveniles se distinguen por tres detalles: la línea superciliar blanca, su garganta clara y la coloración naranja de la cola.

Hábitat: En la Península Ibérica suele instalarse para criar en parajes montanos situados entre los 1.500 y 2.500 metros de altitud. Selecciona ambientes alpinos conformados por un mosaico de matorrales y prados húmedos. En el Sistema Central ocupa preferentemente la vertiente norte, mientras que en la Cordillera Cantábrica y los Montes de León resulta algo más común en la vertiente sur. De hecho, en estas últimas montañas llega a reproducirse en encinares abiertos con jaras a 800-1.000 metros.

Alimentación: Consume insectos, sobre todo escarabajos y hormigas. En otoño, además, ingiere semillas y frutos carnosos.

Desplazamientos: Las poblaciones del norte y del centro de Europa son migradoras. A finales del verano emprenden el viaje de regreso a sus cuarteles de invernada, situados en las sabanas africanas. Las poblaciones ibéricas siguen el mismo patrón. No obstante, hay ejemplares que invernan en la Península.
En nuestro territorio se registra un paso migratorio de ruiseñores pechiazules procedentes de Europa occidental entre agosto y principios de octubre. Los individuos invernantes permanecen en la Península hasta febrero o marzo. A partir de estos meses también comienza a detectarse el regreso hacia los territorios de cría en el norte de Europa.

Reproducción: Tiene una pollada al año. Para nidificar elige áreas con matorral denso, e instala el nido directamente en el suelo o en la base de un arbusto. El nido consiste en una taza elaborada con tallos, hierbas secas, musgos y raicillas, y con el interior recubierto de hierba fina y pelo. La puesta, que se produce en mayo o junio, consta de cuatro a seis huevos, azulados o verdosos, con un fino y sutil moteado oscuro. La incubación dura 13-15 días, y los pollos abandonan el nido en un tiempo similar.

Amenaza y conservación: Las principales amenazas para esta ave derivan de las alteraciones de nuestros paisajes alpinos por culpa del sobrepastoreo, la desecación de
arroyos para captar agua que alimente a los cañones de nieve artificial, la urbanización ocasionada por las propias estaciones de esquí, y las actividades de ocio no reguladas

Fuente: Seo Bird/life

¡Hasta la semana que viene!

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